domingo, 13 de agosto de 2006

Rozándole la nariz a la poesía


David Bustos (Santiago,1972) no es una voz nueva en la poesía joven chilena. Desde hace un buen tiempo sus poemas han circulado en varias revistas, figurado en unas cuantas antologías, y principalmente, ha sacado a la luz dos libros de poemas, Nadie lee del otro lado (2001) y Zen para peatones (2004). Ahora ha llegado a las librerías el tercer volumen este poeta, becario de la Fundación Neruda y guionista de telenovelas, llamado Peces de colores (LOM, 2006).
Hay unas cuantas cosas que se pueden desprender de la lectura de este libro. La primera de ellas es que se nota que este libro es una suerte de continuación de Zen para peatones, en el sentido de que aquí nuevamente nos habla una voz continuada, una voz singular que mantiene un tono que busca mantener una suerte de escepticismo, una suerte de juego introspectivo, que regala imágenes interesantes que sirven para retratar una agradable lucidez que reluce no pocas veces en estos versos. Bustos ya tiene un sello, una voz clara, una crónica que tiene cuerda para rato.
Otro aspecto interesante es que se nota que Bustos no hace oídos sordos a la tradición poética chilena (como la gran mayoría de los poetas jóvenes de la actualidad); así nos encontramos con guiños a Huidobro, Neruda y Lihn, pero también hay referencias a sus compañeros de generación, como Andrés Andwandter y sus “Especies intencionales”. Más que apostillas y gestos oportunos, queda claro que David Bustos es un poeta que está atento a lo que sucede a su alrededor, y que tiene la habilidad para traducirlo en versos e imágenes, usando sus propios medios, sin recurrir a citas literatosas, ni echando en cara que es un lector atento. Eso siempre lo agradecerán quienes saben apreciar la buena poesía
Ya sea un pez que estrella su nariz contra su prisión de vidrio, babosas, o Jesucristo sangrante (imágenes que no tienen que relacionarse entre sí necesariamente), Bustos nos transmite acertadamente, entre otras cosas, una precariedad, una sentimiento que se retrata con un verso elocuente, “Pero sólo logramos rozarle la nariz a la poesía”, quizás un melancólico leitmotiv, que unido a la feliz habilidad de Bustos de articular este sentimiento (que existe a raudales en nuestra sociedad) con gracia y sagacidad, da como resultado un conjunto de retazos, consistentes y profundos. Una crónica de un hombre particular y su tiempo particular y circunstancias particulares, y, por fortuna, un buen libro de poemas.


David Bustos
“Peces de colores”
LOM, Santiago, 2006, 79 págs.



*Publicado originalmente en El Periodista N° 111, 11 de agosto de 2006

2 comentarios:

Oruga dijo...

Lo tendré en cuenta... de seguro lo buscaré para hundirme en las letras

saludos, buen blog
hace mucho no andaba por acá

Sebastián Barros dijo...

Me gusta este blog.

Te invito a que visites el mío. Acabo de actualizarlo con un comentario de mis links de comics favoritos.

Que lo disfrutes!!

Seb :)